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Autoestima
Autoestima  

Biografía Emocional.

Siempre he sido una buscadora. Ahora no lo soy, ahora sólo encuentro. Permito que la vida me traiga lo que necesito. 

 

Nací en el 69.  Soy una leo pasional, positiva, me gusta el color rojo y el fuego. Soy fuerte, constante, curiosa, observadora, resolutiva, aprendo rápidamente, eficaz, me siento capaz y creativa. 

 

Por supuesto tengo mi sombra, a la que abrazo y observo para aprender y crecer. Admito ser una orgullosa rehabilitada que practica la humildad y el amor incondicional hacia mí y hacia los demás. 

 

Fui criada con cercanía y con teta. Hija única durante un tiempo, me convertí en hermana única. 

 

Escenas o pinceladas de mi infancia que marcaron este lienzo que soy: sensación de tranquilidad y confianza, padres complacientes, olor a comida, monjas y no tanto, lápices, lecturas, flores a María, punto de cruz, autobuses numerados, calle y sonidos de niños imaginando poder ser... cualquier cosa.

 

Adolescencia rebelde. Siete en un baremo del 1 al 10. Aceptable.

 

De esta primera parte de mi vida conservo aromas, colores, sonidos, amistades eternas y raíces que me anclan a lo que soy porque todo es un sistema de respeto hacia donde provengo.

 

Estudié derecho y me uní a un vasco (que traigo al retortero hace veinticinco años), compañero y padre de mis hijas. Me conquistó de él todo aquello que yo no me permitía ser: su gusto por la aventura, por probar cosas nuevas, por lo divertido y la imaginación, por encontar intereses para aficionarse, por vivir probando sin permitir que todo sea obligación. Es la antítesis de un hemisferio racional izquierdo y cuadriculado en el que me situaba yo. Él pensaba y piensa que la vida es para vivirla y por eso hoy agradezco mucho más su compañía ya que tengo la certeza de que así es. 

A mi dulce tormento le reconozco el mérito de enfrentarme al "¿por qué no?" y "no descartes nada", de sacarme de mi zona de seguridad, de forzarme a mirar cara a cara las creencias que me limitan y darme otra visión del mundo. 

 

Todo fue "facile e divertente" hasta que nació mi primera hija. 

Ángela nació con una lesión cerebral profunda y todo se llenó de oscuridad. Ángela es lo mejor de mi vida porque me trajo "el despertar", Ella es amor incondicional.

 

Mi bebé nació y todo se sumió en oscuridad, todo era un sueño de constante incertidumbre,  no podía estar con ella, no había información, no sabíamos lo que le pasaba... fue como bajar por un tunel oscuro y sin final. Sentía que me llevaban de una a otra opinión y que no tenía ningún poder ni respuesta para nada, ni nadie.

 

Muchas preguntas y muchas respuestas, por supuesto ninguna era la adeuada por ser ajenas. Eso ocurre cuando damos el poder a otros.

-"Vosotros tenéis que vivir y dejarle el problema a los profesionales" (¿Vivir? ¿qué querían decir con vivir? ¿dejarle nuestro bebé a quién?)

-"Dedícate sólo a ser madre" (¿Y quien me dice cuál es la manera adecuada? ¿los "profesionales"?)

-"Buscad un buen sitio donde la atiendan". ( ¿y el amor? ¿y el contacto?) 

 

No podía parar de llorar, no sabía que me ocurría. Todo giraba y no podía bajarme. Me ofrecieron ayuda pero no contemplé la posibilidad de engancharme a las recetas.  

Empezó la búsqueda en lo "adecuado" para mi bebé. Me olvidé de mí y asumí el papel de madre.

 

La vida no se equivoca y si prestas atención, siempre ofrece una solución. Encontré libros, un programa de trabajo, una pasión, una creencia, una respuesta. Viajamos con Ángela al otro lado del mundo y "recordé" una creencia que desde entonces me marcó: "Hay que desaprender para asimilar algo nuevo". Hay que sentir lo que haces y  hacer desde el corazón."

 

Muchos años de esfuerzo y apredizaje. Años en los que recurrí a la ayuda de otros, tanto humana como económica. Tiempo para crecer porque me enfrenté a las dificultades y las superé. 

 

Seguimos un programa de multiestimulación en el que se instruye a los padres para que  sean los terapeutas de sus hijos. Parecía muy complejo pero simplemente es entender lo que haces para poder aplicarlo adecuadamente y comprenderlo tan bien como para explicarlo a otros; así al mismo tiempo que haces lo mejor para tu hijo, transmites el mensaje a otras personas. Es el desarrollo cerebral al alcance de los padres, sin ocultismo.   El método Doman, que así se llama, es famoso por los bits de información y apuesta por dar a los niños estimulación en todas las áreas de desarrollo. Da, sobre todo, importancia a la primera etapa, desde el nacimiento hasta los seis-siete años. Es aquí donde se forma y conforma el individuo. 

 

Tiene muchos adeptos y también lo contrario. Por propia experiencia puedo decir que es muy exigente y requiere de unión entre la familia, apoyo externo, recursos económicos, gran dosis de templanza, capacidad de trabajo, ánimo y superación por parte de los padres. Es un excelente camino para obtener resultados en todos los aspectos.

 

A ese continuo y constante trabajo dediqué trece años. "Tanto te pide tanto te da" y me dio mucho. Mucho conocimiento, resiliencia, decisión, firmeza, tenacidad…el que está dispuesto a aprender lo hace y me encontré con mentores que me facilitaron el camino.

 

En mi caso aprendí, por mi hija y para mí, sobre desarrollo cerebral y su relación con la movilidad, la importancia de la respiración, trabajo y creación de material intelectual, nutrición, comunicación, aprendí a trabajar y organizar grupos de personas (voluntarios amorosos que nos ayudaban que nutrieron mi espíritu) …aprendí, aprendí y descubrír "todo lo que el YO es capaz de hacer". Otras formas de educación son posibles y la apertura y la intención son importantes.

 

Fue una larga etapa que hizo que descubriera mis fortalezas y la relación conmigo misma. Llevar este método a cabo y mantenerlo tanto tiempo ha sido un gran reto y supone muchos cambios. Estoy muy orgullosa de haberlo seguido aunque mirando hacia atrás no sé como pude trabajar tanto: ¡más de diez horas al día durante siete días a la semana! Creo firmemente que Ángela llegó a mi vida para enseñarme. Es mi Gran Maestra y representa mi sombra, siempre me acompaña.

 

Cuando llegó nuestra segunda hija, llenó mi vida de alegría pero aún no me permitía sentirla, ni disfrutarla. En el día a día me exigía cada vez más sin detenerme a celebrarla. Hoy lo hago; la miro y me admira. Mi hija Daniela, que hoy tiene 6 años, me regaló la gratitud y también la importancia del parto respetado, lactancia, colecho, puerperio, el apego, la estimulación temprana en niños sanos, educación consciente... Michel Odent, Leboyer, Doman, Montessori, Rebeca Wild, Laura Gutman...

Es mi segunda maestra y mi espejo. Siempre había soñado tener una hija como ella y ahora es una realidad.

 

La vida no podía ser sólo trabajo, sufrimiento y pensar en los otros. Pedí algo más y …la vida me escuchó. Martina es mi tercera maestra, vino con su luz y su equilibrio. Su crianza es distinta de las anteriores. Ella completó el círculo y me trajo una mirada más espiritual y amplia.  Me trajo otros modelos como Thomas Verny o Bernard Lievegoed y también más flexibilidad para la educación, confianza, el permitir y el dejar fluir.

Me trajo un nuevo camino, es el camino que sigo ahora.

 

Siento que mis hijas son mis maestras y a ellas se han unido a través de los años, el yoga, la meditación, método Silva, Louise Hay, el Zen, Reiki, la respiración energética, el pensamiento creador, el agua de mar, mindfulness, la vida consciente, el coaching, la inteligencia emocional, lo transpersonal...

De todo aprendo, de todo trasciendo para llegar a mi esencia.

 

Me reencuentro, me conozco y me reconozco. Un baile en el que integro todo lo que cada etapa me presenta. Estoy encantada y maravillada por apagar mis indecisiones y encender mi voluntad.

Ahora acompaño y enseño a otras personas a transitar el camino de la autoestima, el pensamiento creador y el BuenVivir. 

Soy una facilitadora de vida.

 

La vida es sencilla, nosotros la complicamos.

 

Soy una persona normal y a la vez única.  Soy muy afortunada ya que mi propia luz me guía. Ahora siento que todo es novedoso y tan fácil como... dejar que sea. 

 

He dado un giro de casi ciento ochenta grados y en realidad nada ha cambiado pero todo ha encajado a la perfección. Lo que sabía y lo que intuía ha hecho un "click" para convertirlo en diferente. Ha ocurrido algo mágico sin que sea aparente. 

¡Me siento tan bien, tan serena! Me siento en el camino y hacia algo.

 

Quiero lo que el Universo me está ofreciendo y voy hacia ello. No importa lo que deje atrás porque ahora todo es más excitante y apetecible.

 

Gracias a la vida.

Confío.

 

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